Por una simple curiosidad, me sumergí en una ilusión que sin darme cuenta robó mi quietud, mis pensamientos, dejando un camino abierto lleno de porqués, de aceptación de limitaciones, que parecieron ahogar aquello que sin saber como explicar se volvió un irreflexivo evento.
Algo muy dentro de mí, me insinúa que el sentir se volvió cómplice para mantenerme presa en aquellos momentos donde mi irraciocinio se burlaba de mi juicio.
Como expresar que en algún momento te dejé entrar a mi mundo sin temor, que había una fuerza majestuosa que más allá del deseo me llevó a quererte, es extraño lo que lograste conseguir de mi corazón. Traté de mirar lo que vivimos desde varias perspectivas para ver si le conseguía una explicación que reconfortara esta realidad y siempre llegué a la misma conclusión.
No hay una explicación, solo queda la alegría de saber que el sentimiento fue compartido y que un día pude sentir que me permitiste tocar tu esencia sin vulnerar la mía. Somos humanos y algunas veces no advertimos las consecuencias de nuestros actos.
Hoy me permito pensarte sin entristecer a mi corazón, hoy me permito mirar el pasado sin querer cambiar un segundo de aquellos días, hoy me permito dejarle a la vida seguir enseñándome de las experiencias vividas, hoy me permito decirte que nunca saldrás de mi corazón, que te he guardado allí en remembranza de lo que fuiste y eres para mi “Especial”.
El sabor de un amor de rosas
Colaboración de
Daniela
Venezuela
