Y esta es la historia que quiero contarles. Nunca pensé que el amor de mi vida siempre había estado a mi lado, desde niños estudiamos juntos en la primaria hasta mediados de la prepa, a él siempre lo vi como un amigo, hubo un tiempo en que se alejó de todos nosotros que habíamos sido sus amigos, pero quien iba a decir que el destino se iba a encargar de juntarnos nuevamente a él y a mí, pero esta vez como pareja.
Fue una relación tan hermosa, tan pura, una relación donde se veía mucho amor, todo iba tan bien, pero de repente las cosas empezaron a cambiar, terceras personas intervinieron en nuestra vida, pero sé que la culpa no fue de otra persona, sino mía; porque los celos y desconfianza hacia mi pareja me fueron alejando poco a poco de él, sé que él puso de su parte para que lo nuestro funcionara, porque trató de administrar su tiempo para ir a verme a mi trabajo todas las tardes, no le importaba si llegaba cansado de su trabajo, si llovía o hacía calor, me dedicó todo su tiempo, estuvo siempre ahí cuando más lo llegué a necesitar, nuestra historia parecía como en los cuentos “felicidad”… y si así era, pero por mi carácter, los celos y todos esos malos sentimientos me llevaron un día a tomar una mala decisión, bien dice el dicho que los platos rotos los pagan otras personas, y así fue todo por un mal rato que pasé en otra parte, me llevaron al grado de terminar con él.
Tiempo después me arrepentí por todo lo que le había dicho, tuvieron que pasar cinco meses para que me diera otra oportunidad, pero ya era en otras circunstancias, ya no estábamos cerca el uno del otro, pero aun así las cosas funcionaron, cuatro hermosos y maravillosos meses, pero como siempre la duda y desconfianza no me dejaban en paz, así que opté por terminar con él, aun sabiendo que lo quería tomé esa decisión, porque lo único que quería era que fuera feliz, que no se sintiera atado a mí, a una relación a distancia.
Ahora que han pasado siete meses me voy dando cuenta que este amor que siento por él no se ha acabado y no ha muerto, he tratado de olvidarlo, ¿Cómo? Intentando rehacer mi vida con otra persona, pero no puedo, todo me recuerda a él, desde las palabras hasta sus caricias, y sabiendo que este intento no iba a funcionar, decidí terminar con la otra persona, y en estos cuatro meses sola, me he dado cuenta que verdaderamente lo amo a él, que hay días que quisiera abandonarlo todo e ir a buscarlo, pedirle perdón y que me dé una oportunidad más. Me han dicho que ahora no tiene compromisos con nadie, pero sé que va a ser difícil que me quiera dar otra oportunidad más, sufro mucho, hay veces en que me viene el aroma de su cuerpo y lloro porque sé que no está conmigo.
Le he pedido a Dios que me ayude a olvidarlo, pero siento que cada día lo quiero más, despierto y lo primero que menciono es su nombre, en las noches trato de no soñarlo, pero siempre está ahí, escucho melodías tristes y recuerdo todos esos momentos tan hermosos que viví a su lado, esos besos de saludo, de despedida, ese abrazo en el cual me sentía tan protegida, ahora mi vida no es la misma, ya no sonrío, mi vida no es igual, veo a parejas y me da más sentimiento.
Sueño con un “espero”, un “ojalá”… Regresar con él… Aunque lo veo difícil. He querido callar este sentimiento, pero es una locura decir que no lo quiero, cuando realmente me estoy muriendo de amor por él.
Para ese ser que a pesar de todo este tiempo transcurrido, no logro olvidarlo... Luis Miguel Cruz...
Colaboración de Leyda
México