La vida tiene ese no sé qué, que estando en las fronteras del ya no puedo más, podemos dar ese último aire de esfuerzo, espíritu y perseverancia para abatir todos los obstáculos que se presentan en el camino de la vida.
La frase la he escrito por los días que estuve en reclutamiento para el ejército, y cuándo sentía desfallecer, encontraba siempre algo que me impulsaba a seguir adelante.
Colaboración de Emeterio Crisanto
México
