Ayer cumplí 31 años. Sigo sin encontrarle el sentido a la vida. Sólo ese gran vacío que me persigue. Sigo sin encontrar un lugar, espacio, cosa, afición, deseo, "un algo" que me motive, que me llene, que me enseñe un propósito o camino para la vida. No digo que tenga depresión ni que no haya nada que ocupe mi tiempo. Lo hay, soy una persona normal, con vida normal, con trabajo, novia, amigos, aficiones, todo lo normal que se puede ser en esta sociedad tan extraña. Supongo que habrá algo en mí que no funcione bien.
Pensar que soy el único es un error, si no, no existirían páginas como esta. Tan sólo trato de expresarme hoy, en vez de hacerlo como siempre en mi cabeza para mí, de manera pública. Hoy me lanzaré al vacío con este escrito, le haré protagonista por unos instantes, el vacío, ese que me persigue. Con este texto me enfrentaré cobardemente a algunos de mis demonios y por un breve instante de tiempo les miraré a los ojos para verme reflejado en ellos. Lo que quiero decir es que el vacío me persigue, a mí y a todos. No hay nada. Todo es un engaño.
Ya puedes llenar tu vida con dinero, con familia o amor, posesiones, nimiedades, cosas absurdas y vacías o hacer el bien y ser buena persona. No hay un motivo, no hay salvación, no hay nada, salvo la nada, el vacío. Lo tienes detrás pero no te recomiendo volverte para verlo, bastante es ya sentirlo acechando. Si no lo has notado, no dejes que este escrito te contamine. No hagas por escucharlo. No hagas por luchar con ello. No hay forma, lugar o manera. Es el vacío.
Colaboración de Timmo Konrad
España
