Es tanto lo que se dice y lo que se escribe, que a menudo muchas personas cambian su convicción por las de otros, que a veces están más alejadas de la realidad, que la versión propia. En un mundo donde todos somos poetas y escritores, o por lo menos imitadores de ellos, es sorprendente como nos dejamos llevar por la verosimilitud, que no siempre es la verdad y muchas veces todo lo contrario.
Se ve con poca frecuencia personas que digan o escriban lo que sientan, porque la mayoría están influenciadas por el recuerdo de alguna frase que ellos piensan que es la verdad sobre el tema, frase que escucharon o vieron en alguna parte.
Es común como personas, que piensan que todos somos iguales y que todo lo escrito le aplica a todos, que se olvidan por completo de razonar y reflexionar ellos mismo. No sabiendo que no hay más verdad que lo que siente en corazón, que luego pasa por la mente y muy pocas personas permiten que salga por la boca.
Es normal encontrar personas que se niegan a sí mismos lo que sienten y piensan, por miedo a que no sea lo acostumbrado a ver como normal o lo esperado, por los amigos y personas cercanas. Luego se convierten en farsantes y actores, llevando como consecuencia que se vea muy poco los sentimientos y la personalidad real de la persona.
Lo que es causa de que muchas personas se sientan tristes e inconformes con ellas misma por sentir o pensar de forma diferente de lo que los demás esperan, convirtiéndose a la vez en aduladores profesionales porque se esfuerzan en decir o escribir lo que consideran que le va a agradar a lo demás.
Yo pienso que lo más importante es sentirse bien y conforme con uno mismo, por ende decir lo que se siente y piensan, aunque no a todos les agrade y aunque se incomode o lastime a alguien, porque es inevitable incomodar o lastimar alguien si se dice lo que se piensa en realidad.
A todos mis amigos les invito a que vuelvan en su vida el uso de la razón y de la reflexión, sobre temas que les afecten. A que se autoanalicen a sí mismos, sin negarse nada y sin fingir que se siente o piensa de otra forma. No hay satisfacción más grande que poder reír de uno mismo y aceptar cuando se está alegre, triste, extrañando o aborreciendo algo o alguien.
