Podemos sentirnos solos aunque estemos rodeados de personas.
La soledad es una mala consejera, una mala amiga que muy pocos se hallan en ella y la hacen suya, la abrazan hasta sentir sus huesos, y le cuentan sus dolencias; esta los aconseja, y los lleva hasta lo más oscuro, ese lugar donde se encuentran nuestros miedos, nuestras inquietudes, nuestros sueños que no pudieron ser.
Y ahí nos encontramos de vuelta, en donde nos sentimos, basura, donde creemos que nunca vamos a tener a nadie que nos proteja de esto. Donde somos menos inteligentes, menos creativos, donde lo único que hacemos es estar en una habitación las 24 hrs pensando y pensando.
Entonces llega ese momento en el cual, salimos de ahí y corremos por nuestros sueños; no nos importa nada, no nos importa lo que diga la gente, da igual, pasé tanto mal para por fin ser feliz, y nadie te lo va a arruinar.
Unos nos amarán otros nos odiarán, pero te digo siempre se vos mismo, seguí tus convicciones, corre al amor, se lo que vos sueñes, ¡se feliz!
Pasaste por lo más oscuro, y de eso se trata: de pasarla, abrazarla y soltarla. Sentir que te vas a ahogar en tus lágrimas, a veces es necesario, para volver a empezar, para escribir un libro con un sinfín de páginas, donde seas vos y solo vos, donde tu alegría seas vos y nada más.
A veces no es tan malo estar solo, si realmente seguimos los pasos en orden y no nos estancamos...
Podemos sentirnos solos aunque tengamos miles de personas al lado, pero está en vos abrazar la soledad un poquito y sentirla tuya para ser feliz.
