Pienso que todo mundo está loco y que en realidad siempre fue así desde el principio pero estábamos atados por la religión, la sociedad y las llamadas costumbres . Cuando perdimos su sentido, perdimos el miedo a vivir como queremos y no como se supone que la sociedad tiene estipulado. Creo también que siempre hubo prostitutas, gays y locos pero gracias a la sociedad o por temor a ella, no éramos libres de ser quienes en realidad somos y creo que cada vez hay más gente libre de ser quien es.
Creo que eso es un gran paso de evolución llamando libertad pero también pienso que gracias a esas cadenas llamadas sociedad, religión y costumbres son las que nos mantuvieron en un mundo más estable. Es cierto que cada vez hay más gente libre haciendo lo que le gusta sin importar el que dirán, todo en busca de la felicidad.
Y es tanta la necesidad de buscar algo que tal vez ya encontramos y dejamos pasar sin darnos cuenta. Tal vez la llamada prostituta que se dice ser feliz era mucho más feliz cuando su pago era un vestido bonito y una cena romántica sin tener la necesidad de vender su cuerpo por unos cuantos pesos. Tal vez el gay discriminado sólo quería buscar una nueva forma de amar donde se sienta pleno sin necesidad de buscar sexo y amor por las calles y redes sociales, sin llegar a perderse en el vicio, las enfermedades y el repudio de él mismo al verse a el espejo.
Tal vez ese loco de las calles sólo quería ser diferente y vivir como le plazca sin complacer a los demás. Tal vez en su sueño de ser único sólo se encontró con la realidad de ser el único incomprendido y rechazado por la llamada sociedad y no le quedó más remedio que refugiarse en las calles viviendo de la caridad o lástima de gente más pobre y llena de prejuicio, que ese loco queriendo ser libre y diferente.
