El amor que le di, el tiempo que la tuve entre mis brazos, las caricias robadas en la oscuridad, jamas volverán, jamas sentiré sus manos enlazadas en las mías, porque me negó la posibilidad de caminar juntos en la vida ¿motivo? Dudas, no de mi, sino de ella misma. De no saber que es lo que realmente quería.
Y mientras yo haciéndome ilusiones de ver sus ojos al dormir y al despertar, de besar sus labios en cada buenos días, en cada buenas noches y escribir poemas sobre su piel, con la musa del amor que decía sentir por mi. Pero que olvidó alimentarlo y decidió dárselo a otra persona, aun estando conmigo.
¿Mi pecado? amarla demasiado, y no lo quiso, prefirió engañarme a ser sincera.
Ahora, mi amante soledad, se ríe de mi, porque ella nunca me abandonará, y siempre me amará.
