Como un tren estacionado en una vía muerta posa su cuerpo armado. El acero de su uniforme le permite defenderse de diversos ataques, y buscando la mejor manera de que el vagón en el que se encuentra circule correctamente, medita la forma de disolver sus culpas. Reclamándole al paisaje dormido, sólo él se lamenta de su propio vehículo interno que no lo deja avanzar.
Tal vez se pregunta si anduvo mucho tiempo y siempre recorrió los mismos lugares, y tal vez se pregunta como hacer para empezar a circular por lugares más bellos que no le despierte la nostalgia plomiza anterior.
