El ying y el yang, es una milenaria filosofía oriental, una dualidad fundamental, que abarca todos los planos de la existencia e incluso, hasta el mismo cosmos. Por esa razón, en el reino animal, macho y hembra es una dualidad que necesita complementarse, para procrear y conservar la especie.
En los humanos, un hombre y una mujer, mas allá de procrear, necesitan fusionarse física, emocional, y espiritualmente, con el fin de satisfacer sus vidas en toda su plenitud. Estos por naturaleza, se atraen mutuamente, y en muchos casos, generan poderosos lazos, que podrían durar toda una vida. El amor romántico, es el sentimiento más común, entre un hombre y una mujer. Es algo increíblemente mágico y extraordinario, que difícilmente se podría explicar con simples palabras, el cual es extremadamente fuerte y poderoso, obligando a los amantes a entregar y arriesgar sus propias vidas, por el bienestar y seguridad del otro.
Por lo tanto, ella le dará todo su corazón, ternura, y cariño; jurándole amor eternamente. El la acurrucará delicadamente en su pecho, acariciándole suavemente el cabello, como si fuera una pequeña niña. Ella lo abrazará fuertemente, y lo besará con el delicioso néctar de sus labios, una y otra vez, loca y apasionadamente. El le tomará su frágil mano, y la llevará por un jardín, colmado de bellas y delicadas rosas, sacadas del sueño más maravilloso. Mientras que ella, durante el camino, lo ira cubriendo con un enorme manto de caricias y besos. El la cargará en sus fuertes brazos, al igual que la más linda y radiante princesa, y la llevará directo a su lecho, que será el fiel y mudo testigo, de una gran historia de amor verdadero.
Por lo tanto, ella, llena de ternura y deseos, le demostrará que una mujer entrega su hermoso, puro, y delicado cuerpo; cuando ama con toda su alma. Por esa razón, el besará suave, lenta, y tiernamente; cada centímetro del dulce manjar y exquisitez de su piel. Dibujándole Ángeles y querubines con sus propios labios, para luego hacerle el amor, hasta que no quede un soplo de vida.
Ella le susurrará mil te quieros al oído, desmayando y delirando de una pasión desenfrenada. Por lo tanto, ambos, se mirarán fijamente a los ojos, y se darán cuenta, que pareciera como si se hubieran conocido de toda la vida, e incluso, desde antes de nacer, para estar juntos hasta el fin del tiempo.
Estos dos seres, bañados en un enjambre de besos, caricias, abrazos, y suspiros; se unirán en un solo cuerpo y una misma alma. Así es que, vibrando y retorciéndose del máximo placer; traspasarán las nubes, la luna, el sol; y viajarán mas allá de las estrellas; para encontrarse con el eterno Dios; el cual los bendecirá por ese amor puro, limpio, y sincero; explicándoles que un hombre y una mujer fueron creados, con el objetivo de fusionarse, y convertirse en un solo ser.