Por amarnos desde el momento de concebirnos,
por alimentarnos al nacer con sus dos cántaros llenos de leche y amor,
porque fueron sus brazos abrigo en tiempos de frío,
porque antes de cerrar los ojitos en la cuna,
nos extasiaba con el dulce sonido de su voz,
por estar presente en los momentos más importantes de nuestra vida,
por corregirnos cuando estábamos a punto de salirnos del camino con sus sabios consejos,
por su enorme entrega y sacrificio,
creo que todas las Madres no solo merecen un lugar en el corazón,
sino también un lugar en nuestra cartera,
en nuestras finanzas,
en nuestros ingresos,
como una pequeña manera de regresarles un poco tanta dicha,
tanto amor,
tantas cosas buenas que nos dieron,
creo que merecen que compartamos con ellas siempre,
porque todo lo que somos,
todo lo que poseemos,
el lugar que tenemos
¿Qué es sino el resultado de su entrega, de su esfuerzo y dedicación?
