Siempre esperamos una segunda oportunidad pero cuando la vida nos la vuelve a dar, no sabemos reconocerla ni reaccionar ante dicha situación. Yo moría de ganas de decirte algo más que: de nada, gracias igual. Pero ¿qué otra cosa más podía decir?
¿No suena ilógico que dijera cómo has estado, te he extrañado, te sigo queriendo? ¿Qué más podía responder? No tenía muchas alternativas. Y ya que pasaron numerosos minutos en silencio, me pregunto si fue un retorno al pasado o un paso más en el presente que no me deja estar contigo.
