Estaba sentada en aquel sillón de mi preferencia, en medio de la sala de la casa, ese era un sillón muy especial, en él siempre llegaban a mí las más grandiosas ideas que he tenido. Era pues otra tarde más, de repente sentí como el frío comenzó a cubrir mi cuerpo, y me percaté de que había comenzado a llover. Creo que estuve perdida en mis pensamientos por un largo rato porque al parecer ya habían pasado varios minutos desde que el agua caía.
En ese momento comencé a leer mi libro del momento, una novela realmente muy interesante, trataba sobre una pareja joven que vivía su romance en su totalidad a pesar de todos los problemas que éste producía, ya que ambos vivían en mundos totalmente diferentes. Él por una parte, pertenecía a la clase alta y ella era otra persona más, sólo se podían ver de vez en cuando y sólo por unos pocos momentos, pero para ellos eso era más que suficiente, su amor podía con todas esas barreras.
Así continué mí tarde, leyendo, sumergida en todas aquellas palabras que al principio no significaban nada para mí, o a lo mejor eso pretendía que pasara.
Después de varias horas, noté que había parado de llover y que la noche ya había caído, la luz de la luna y las estrellas anunciaban la hora. Era hora de ver mi programa favorito, una serie norteamericana en la cual salía mi actor preferido, Jeremy Miller. Es el tipo de persona que con solo una sonrisa cautiva tu corazón, además de actor también es cantante, es imposible no llegar a ser su fan.
Y fue justo ahí cuando todo tuvo sentido para mí, la novela no era otra cosa más que la historia real entre Jeremy y yo. Yo fui la autora de esa novela y a pesar de que nuestro amor era tan fuerte, siempre existía ese sentimiento de impotencia al no poder gritar a los cuatro vientos acerca de nuestro amor y conformarnos sólo con unos instantes, tal vez por eso decidí escribir una historia, porque era la forma en que podía contar acerca de la verdad.
Y de regreso a la televisión, allí estabas tú, tan real, tan encantador y tan distante a la vez; cualquiera que te viera nunca se imaginaría que tienes un romance con alguien que no sea actriz.
Quisiera que nuestra historia fuera diferente a la novela pero no lo es, supongo que ya estoy más que acostumbrada, pero realmente deseo que en momentos tales como la tarde de hoy, en la que tuve frío y llovió, en lugar de convivir sólo con la televisión, un libro y el sillón, te tuviera a mi lado y así disfrutar cada gota de lluvia.
Al terminar tu programa, me voy a dormir esperando verte al siguiente día junto mí.
Cuando me despierto, me doy cuenta de que no es así, todavía no es momento de verte otra vez, por lo que decido encender la computadora y comenzar a escribir. En ese instante recibo un mensaje de tu parte en que me dices “No puedo vivir sin ti”. Esta es pues mi historia, un romance de novela que vale la pena leer y en mi caso, vale la pena vivir.