En el momento que dejé de vivir en mi fantasía y regresé al mundo terrenal me di cuenta que mi verdadera vida era un desastre y que debía de empezar de nuevo, como sí alguna vez hubiera hecho algo por mí. Siempre me justifiqué diciendo que mis padres eran los culpables, mi padre con su alcoholismo y mi madre con su manera de vivir, y yo la típica chica rebelde, y que para mis padres y su ocupada vida lo mejor era decir "no sabemos que hacer contigo, no escuchas, no obedeces"; y así podría continuar…
Fue en ese momento que decidí que era momento de demostrar de lo que era capaz y a mi edad decidí demostrarles que yo sí sabía cómo tener una buena familia y a los 17 años empezó la fantasía, de la tuve que despertar a los 24, llena de cicatrices, no sólo físicas, sino también emocionales, y que estaba segura que quedarían ahí como un recuerdo de lo que me negué a vivir.
Así pues que a mis 28 años, casi 29, me doy cuenta que nunca supe estar de pie, que en el momento que intento levantarme comienzo a tambalear y vuelvo a caer, porque, ¿saben una cosa? no sé lo que es estar de pie con la frente en alto y caminar, ya que siempre me he arrastrado, o lo peor he corrido; pero llega ese momento en que comienzas a dar tus pequeños pasos, y las personas insisten en derrumbarte porque tú para ellos funcionas más en el suelo que de pie.
Pero hoy decidí levantarme, y con miedo, y aun temblando comencé a caminar dejando todo mi pasado atrás, a donde pertenece, a esos errores llenos de cicatrices que me
recuerdan aún lo vulnerable que soy. Y así comencé a caminar con la cara aún temerosa y sabiendo que cometeré errores nuevamente, pero segura de que no volveré al suelo ni a ser humillada porque a pesar de todo sigo aquí, tratando de caminar para llegar al final, pensando que lo mejor está después de mis primeros pasos, y que jamás volveré a correr como lo hice en la fantasía que viví durante la primera parte de mi vida.
Esa fantasía me trajo consecuencias, al día de hoy dos son las mejores consecuencias que pude haber tenido, pero todo lo demás se convirtió en un pasado que me acompañará para toda la vida. Vivir en una fantasía no es lo mejor que me pasó pero vivir en mi nueva realidad es lo mejor que me pasa hoy; caminando lentamente estoy segura de que se mejorará el camino convirtiéndose en el mejor de los paisajes y así podré enseñarles a esas dos consecuencias que la única manera de vivir no es arrastrarse y mucho menos correr; que la mejor manera es caminar y detenerte a disfrutar las puestas de sol o una tarde lluviosa y el entrar en paz contigo mismo.
Eso es lo que el día de hoy yo trato de enseñar a esas dos consecuencias llamadas hijos y que como todo acto tiene una consecuencia, hoy doy gracias a la vida por esas dos consecuencias llenas de bendiciones y amor. Gracias a la vida por quitar las hierbas malas de mi camino y a Dios por ponerme de nuevo en el camino.