Cuando la vio venir, emocionado con la expectativa de la sorpresa,
pudo notar que, aun cuanto tiempo había pasado, conservaba su belleza.
Tiempo antes habían sido amantes, pero hacía mucho que no se veían,
Y, como estaban siempre muy distantes, sus paraderos desconocían.
Caminaron, dudando, hasta acercarse observándose algo desconcertados,
ella sin evitar ruborizarse, y él como si avanzara hacia el pasado.
Él se acercó nervioso, y que su mirada, notó de pronto, que se humedecía,
y que su voz, vacilante y quebrada, quería nombrarla, pero no podía.
Y entonces un impulso inesperado les empujó a los dos súbitamente,
con la ilusión de dos señalados que vuelven a encontrarse nuevamente.
Se entregaron un tímido beso, no queriendo mostrar la emoción sentida,
tratando de liberar sin exceso, todo el tiempo de espera contenida.
Frente a frente, cogiéndole las manos, volvieron a observarse tiernamente,
viendo que el tiempo no pasaba en vano, y que eran dos personas diferentes.
En diálogo feliz y emocionado, trataron de expresarse la alegría
de aquel casual encuentro inesperado con que el destino al fin los reunía.
Entonces él, sintiéndose atraído, quiso demorarse un poco más con ella,
observándola y diciéndole sentido, que seguía siendo encantadora y bella.
Pensaba él, que estaba transportado viviendo un sueño que se había cumplido,
y así permaneció embelesado, cual si el tiempo se hubiera detenido.
Mucho después caminó decidido, buscando la salida del lugar,
terminando de contarse lo ocurrido en tantos años que habían pasado sin hablar.
