Una alfombra de suelo se desliza bajo mis pies cuando voy, cuando vengo, como una cinta de correr. En algunos tramos es de tierra, en otros de asfalto, en otros de acera y en otros de hierba.
Muevo una alfombra bajo mis pies, con mis pies, cuando camino: cuando vengo, cuando voy. Yo sigo siempre en el mismo lugar, pero con el movimiento de mis piernas muevo la alfombra de suelo (una pierna adelante, la otra atrás; esta adelante, aquella queda atrás). Y con mis piernas traigo los distintos escenarios a un mismo lugar. Todo el mundo está en un mismo sitio, aunque en distintos tiempos.
