Las Cruces, Santa Fé de Bogotá, D.C., Colombia. a 24 de junio del 2016.
Antes que nada, quiero decirte hola, aunque ya te lo dije al verte...
Pero como sabrás, en estos momentos un tanto críticos y nerviosos (para un tímido sí que lo son), me es difícil hasta verte, ni se diga voltear a ver tus ojos... no sé como empezar a redactar este pequeño desastre que emerge en mí.
No sé tampoco, como decirte que a lo largo de este lustro, que a mi manera de ver las cosas, fue turbulento, no sé como decírtelo, no soy muy expresivo ni emocional... creo...
Durante este tiempo, desde el año en que ingresé a trabajar donde tú también laboraste, hasta el día de hoy, me he dado cuenta de algo, de que aún con las tonterías, penurias y sinsabores que te ocasioné; ya sea por enfermedad o estupidez de mi parte, me has sido en lo personal una excelente compañera de trabajo; y he llegado a meditar lo buena onda que has sido conmigo, hasta el punto de transicionar como una amistad en la cual confiar; cosa que sinceramente y con toda el alma, los huesos (sin agraviar, eh ☺), el corazón y todo lo que tengo en la vida (ok, ya sé, poquito e hipotecado ☹) te lo agradezco por el resto de mi vida, y espero también haber sido en reciprocidad hacia tí.
Gracias por la paciencia, la tolerancia, la amabilidad, las sonrisas, la confianza (aunque no haya sido mucha, como quiera, no es tu culpa), tu tiempo, tu espacio, quizás tu asombro, el presentarme a tu apreciable familia (no creas, se parece a la mía, mis respetos, y un detallazo de tu bendita parte). Tu valentía, entereza, algo caprichosita, pero dime, que mujer bella no lo es, tus ojazos, es verdad, si, tienes unos ojos de ensueño, ¿y?; tus huesitos, que, confesando desde mi perspectiva, te ves tan sublime, tu vocecita, modos y habla de forma tan dulce, suave, delicada y tierna; eso sin describir a plenitud tu risita; en fin, todo tu ser mujer tan... sin descripción alguna por lo sutil y delicado que es; en fin gracias por ese ser que existe y que tan bien lo llevas puesto.
En fin, quizás no nos hemos conocido tanto pese al tiempo; la cantaleta de siempre de la rutina diaria, las prisas, el tráfico, la buseta, las distancias, las pequeñas grandes diferencias que siempre tratan de debilitar y nulificar todo lo bueno de esta vida que nos ha tocado vivir.
¿Cómo así? -dirías- al grano, qué quieres decirme Andy (o groserito, como me decías en la oficina), pues... fíjate... quiero decirte, venciendo al Monte Timidez y la Cordillera Procrastinación; que yo no quisiera que la pequeña amistad que llegamos a tener se extinguiera, aunque pudiese ser solo cosa de un poco más de tiempo para que ya ocurra (no me gustaría); sin embargo te declaro que ha sido, y hasta ahora es uno de mis mayores deseos en esta vida rara que siempre he tenido (una vida rara no significa que tu también lo seas, sino que has sido una gran razón para creer y actuar en la vida).
Quizás estarás bastante asustada a estas alturas con lo que estoy exponiendo, solo te pido paciencia y que sigas leyendo, todavía soy muy torpe para expresarme, maldita timidez, ser sociable no es lo mío, y escribir como que tampoco se me da en demasía ni soy literato, vaya, apenas escribo la lista del super.
También quiero que sepas que en realidad me gustas, me encantas, me fascinas, no solo en lo físico (si has tenido dudas o incomodidades al respecto, si lo quieres saber, por mi parte yo igual tengo esos traumas mentales) que a decir verdad, aunque a la mayoría de mis contemporáneos les gustan voluptuosas, créeme que me gustas en ese aspecto; MEJOR AÚN, me gustas en tu ser que te define como persona, y he estado, lo estoy y lo seguiré estando profundamente admirado y embelesado por tu personita bonita, bella y hermosa.
A decir verdad, me gustas, y lo digo con todas sus letras, me gustas; y lo confirmo me encantas, me gustas, eres hermosa, chula, linda, divina, maravillosa, magnífica, encantadora, idílica, preciosa, bizcochito, princesa, musa... no sé qué más atreverme a decirte...
Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme; y vuelvo, créeme- eres perfecta como eres, realmente indescriptible en lo delicado y sofisticado de tu ser, aún en tu imperfección... Pero, ¿qué te puedo decir yo, si sólo fui el compañerito petardillo, extraño, fastidiosito, y hasta pecando de tontillo, del cubículo de al principio?, y hasta ahí quedé por siempre.
Como quizás yo imaginé, a estas alturas de la vida, bastante me temo que este breve, gorroso y embarazoso mensaje ha llegado demasiado tarde para que pudieses decidir si quisieras estar conmigo... Si vieras que esto lo estoy escribiendo y lo sostengo, bajo este secreto, sagrado y oscuro manto nocturno, respirando un ambiente nostálgico y de tristeza infinitas recorriendo el despojo de mi ser, que esta medianoche más 45 minutos, trata de hacer milagros para no caer en oscura melancolía, sentimiento nefasto del que jamás quisiera volver a saber.
Sin embargo, tengo el presentimiento que ya es tarde para eso, no importa; si ese es el caso, considéralo la confirmación de esta bonita amistad, dentro de la nueva etapa en el ciclo de tu vida. Como quiera, aprovéchala lo mejor que puedas, vive en armonía con tu credo, ideología, espiritualidad y lo que que te ha enseñado la vida (la verdad, no te recomiendo el instinto) estás casi a la mitad promedio de tu vida, yo te seguiré apoyando desde donde esté, con todo lo que pueda, sin escatimar lo que esté disponible a mi lado.
Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de un servidor, porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, apreciada y también, por qué no, amada en toda la expresión de tu ser, y que me hubiese encantado haberte consentido en lo excelso de esta bella forma.
En fin, lo siento si te he dado un buen susto; lo reconozco que te toma de sorpresa este detalle que estás leyendo; aun así, te agradezco hasta lo máximo el que hasta la última línea de esta carta hayas leído, discernido y soportado a sumo grado mi tonta forma de ser, así como de declarar lo que siento: esta revelación repentina y fugaz, una sensación que hasta hoy no he podido descifrar, ni decir, ni explicar, ni describir con palabra alguna sobre la faz del planeta, por ser algo muy excelso, y bastante sutil; de mi sincero sentir hacia tu personita; y por qué no, el preguntarte algo que quizás de otro modo nunca lo hubiera podido sacar a flote; en lo que a mi concierne, agradecido estoy contigo mi gran y hermosa amiga.
Disfruta tu vida, creo que sabes mucho mejor que yo el aplicar este enunciado; si tienes que pasar a otra página en el maravilloso libro de la vida, te deseo lo mejor con sinceridad y sin palabrería vana e hipócrita, LO MEJOR PARA TÍ, y quizás, algún día lejano, o no tanto; si nos volviésemos a ver, podamos charlar algo bonito de nuestras vidas, que espero a bien así sea.
Al final de cuentas, gracias, muchas gracias, muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido por este tiempo de tu vida, gracias; no esperaba en un trabajo, encontrar un ser en el cual identifiqué una colosal maravilla coincidente, y de paso confesándolo en confianza, me dejaste en limerencia sublime absoluta.
Como en el diálogo de una película reciente cita, y es algo que también comparto; “[ ...] No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo pero sí eliges quién te lo hace. Y me gustan mis elecciones [...]” , así me siento al finalizar esta carta, quizás algo triste, y a su vez feliz, de llegar a la culminación de esta etapa vital.
Que Jehová, el Dios Todopoderoso te bendiga siempre, y por mi parte ahí estaré para lo que requieras (aunque sea un chiste, excepto dinero, je, je... ya, ya siempre yo y mis cosas) me despido, no con un adiós, sino con un hasta siempre; y en el caso de ya no vernos ni saber nada de ti, recordar a esa jovencita flaquita en el escritorio, en tu casa, en el café, en donde sea que te haya visto, rememorarte tal cual eres, con esa linda y sencilla actitud jovial (esa frase tuya “ ¡Ay como eres!”) .
Espero haber tenido un lugarcito, un recodito, un rinconcito mental entre esas neuronas tuyas para que medio me recuerdes, y aunque sea te rías un poco de alguna anécdota mía, alguna guachafita (ni tanto, eh?), aunque sea para abatir y volver un poco más llevaderos los sinsabores de esta vida efimera...
Como sea, a entero regocijo y cabal pesar de todo lo vivido, y de todos... Gracias por tu persona, por tu ser, por tu existencia... por todo.
Perpetuamente vuestro
El compañero que nunca se atrevió a decirte esto... hasta ahora
(ni modo, que más da)
P.D. Fresca, te ves de maravilla con el pelo suelto... y por favor tu sello característico... SONRIE SIEMPRE
☺(Dirás “¡ Ay como eres ! ” )
...ok, bye...