Amar es desear que la mujer que amas sea feliz, en especial, que tú no seas un obstáculo para que lo sea. Amar es esperar que la persona con la que decida estar, la ame igual o más que tú. Amar es orar por ella, por su bienestar, por su vida y la de quienes ama. Y sobre todo, amar a una mujer es darle la certeza de que tu estarás bien, viéndola brillar a ella, como brillan las estrellas que te la recuerdan cada noche. Y por último, recuerda que si la amas de verdad, su bienestar no puede ser tu infortunio o tu tragedia. No debes hacer nada que la hiera. Debes honrar que algún día se fijó en ti, debes ser ese hombre alguna vez elegido, pero qué digo, debes ser mejor que ese hombre. Solo así, su corazón sabrá que valió la pena cada segundo, y podrás congraciarte con los dioses que te concedieron un instante con uno de sus ángeles, un instante que vale más que toda la eternidad.
