La rutina, ya sabes, llegar a casa los sábados por la noche, soltarse el cabello, ponerse pijama, acurrucarse en el sofá, tomar un trago de vodka mientras la taza humeante de café espera su turno. Todo es complicado querido, me sirvo otra porción de vodka y me da miedo beberte de un sorbo, me preparo otra taza de café y temo revolverte con dos cucharadas de azúcar. Dos bebidas diferentes, así como esos amores, esos que tienen sabor a vodka y café, esos que me dan miedo, porque si los tomas con frecuencia se convierten en vicio, y ya sabes lo que dicen de los vicios, a los vicios, no hay que negarles sus servicios.
Está bien temerle a esas cosas, voy a escribirte en la sala a las once de la noche y hacer que toda la casa se llene de poesía, de ojos color café oscuro, de olores amargos y dulces y de uno que otro milagro.
Estoy loca, vieras que hace unas cuantas horas me quedé sentada apreciando la lluvia, sintiendo cómo se me llenaban los pulmones de humo, el cuerpo de nicotina, y trataba de encontrar figuras en el humo que exhalaba; el agujero de mi corazón se hacía cada vez más profundo y las lágrimas peleaban contra mi dureza para intentar salir. Sí, me estaba llenando las venas de vodka, cafeína, nicotina y pasado.
Amores con sabor a vodka, embriagantes, que hacen a uno perder la cordura, con ese aroma exquisito y cuando lo pruebas es amargo, pero lo tomas, y te llena las venas de felicidad.
Amores con sabor a café, esos que se preparan al gusto, esos que le dan placer al paladar, amores amargos y dulces, con un suave aroma a felicidad, a vida, amores a los que te vuelves adicto, amores que te despiertan, que te hacen volver a la vida, esos amores que se disfrutan de verdad, pero que al final, te destruyen por dentro.
Amores con sabor a nicotina, amores que desde el principio son prohibidos, que matan, que dejan sin aliento, que quitan el hambre, amores tóxicos, amores adictivos, amores que hacen feliz por un momento y luego te matan por completo.
Amores con sabor a vodka, café y nicotina, amores con sabor a ti, que despiertan la felicidad, que estimulan el alma, amores que se vuelven vicio, amores que matan.
