¿Por qué será que te quiero tanto? Que a tus caprichos accedo,
y mi genio intolerante,
se subyuga y te tolera.
Oh, Hany, qué le hiciste a este corazón,
que a veces dejarte quisiera,
y marcharme prontamente,
sacudirme de encima tu embrujo,
transformado en aroma, piel y cabellos. ¿Por qué será que te quiero tanto?
que tu presencia requiero,
como el aire que respiro,
o el agua que me refresca.
Oh, muchacha transgresora,
de risa pronta y lenguaje irreverente,
pero dulce en tus afectos como una fruta madura, que dejas que mis manos se sacien
en las más tiernas caricias.
