“Desde las entrañas del silencio
Haciendo del reloj un infierno
Le pregunté al mundo errante
Qué se siente no tener aire
Y respirar a milímetros del sol,
Creí que quizás en un instante
Así estaría un corto amor.
Aun recuerdo aquella lejanía
Cuando todo se desvanecía,
Porque tan pronto te irías
Porque tan rápido caminas
Que olvidaste tus alegrías,
Pero sé que por el momento
Haces nueva vida.
La estrella que nos iluminó
Cuando no existían mañanas
El cielo que nos arropó
Cuando amamos sin esperanzas,
Se quedaron en medio corazón
Queriendo ser mis palabras,
El ahora tan solo me indicó
Inmortalizar una carta.
El cuarto que nos conoció
El tiempo y su dolor
Vienen hasta mi memoria
Adornando la historia
Que ha perdido su voz,
Yo nunca vi la hora
De construir una ilusión.
Te amo y que estés bien
Te amo y no vuelvas a creer
Que es tan fácil perder
No vuelvas a querer
Si no nace de tu ser,
Aun con esto yo prefiero
Recordarte en mi piel.
Recordaré la medianoche tonta
Las nubes que mueren solas
En un atardecer de viernes
Cuando te tuve de frente
Y fuimos un par de almas,
Soñando todo para siempre
Sin pensar en nada.
Vienes arrastrando el olvido
Vienes y me quitas un suspiro
Vienes estando ya dormido
Y como siempre te creo,
Te vas a un lejano sitio
Cuando de pronto despierto.
De nuevo invito a la perdida tristeza
Y le digo de tantas maneras
Cómo se vive en ese mundo
Compuesto de fuegos oscuros
Y de pequeños suburbios,
Quiero pasar la noche entera
Viendo como se hace humo
Demasiadas promesas.
El polvo blanco de la luna
Me invita a eso de la una
A vivir una de sus aventuras
En el espacio sin fortunas
Con estrellas que la buscan,
Y recorrer un camino ligero
Calcando las penumbras
Sobre el infinito cielo.
Y un corto amor se convirtió
En un mundo errante
A milímetros del sol
Sin tener algo de aire
Recordando cuando se murió,
Y yo, con este trágico silencio
Veo a los demás desintegrarse…”
