I
Cuando le tomó de las manos
y le dio aquel beso fugaz,
yo pobre tonto enamorado
enseguida comencé a llorar…
pero luego ahogué mi llanto,
me brotó una pizca de dignidad,
y entonces dije estas palabras:
¡Ya veremos quién pierde más!
II
Luego tuve una conversación
en privado con mi corazón:
Calma, calma, no llores más
regresará suplicando, ya verás.
Porque se enterará y muy pronto
que no habrá otro como este tonto
que se reía de todos sus dichos
y le cumplía todos sus caprichos.
III
Pero esta vez estimado corazón
si no quieres volver a llorar,
cuando esa ingrata toque tus puertas
ábrele las puertas de par en par
recuerda que así como fácil regresa
fácil se puede volver a marchar
pero esta vez por favor te lo ruego
no te vuelvas a enamorar.
