Es tan difícil pensar cuando las penas no te dejan respirar.
Es tan dura la vida cuando no se sabe llevar, cuando crees que el mundo está en tu contra, cuando piensas que estás sola que nadie te comprende, cuando vez todo negro en el camino, es tan difícil escribir cuando las lágrimas de los ojos y del corazón no te dejan ver qué estás recorriendo, así es difícil encontrar la paz y tranquilidad que todos deseamos.
Y ver cuán equivocada estás, tienes tantas personas que te aman, no solamente nosotros tus padres que daríamos todo porque alcances toda la felicidad del mundo, que es el anhelo de todo padre, el sueño de verte realizada como persona y como mujer, tanto en la vida sentimental como profesional.
Dices estar confundida, pero más que confundida estás involucrándote con las personas menos idóneas, con las que te están haciendo daño y seguirán haciéndolo, dicen ser tus amigas, que te quieren, pero no es así, te aconsejan para bien de ellas, no para tu bien, ellas si están solas, no así tú, que nos tienes a nosotros hoy, mañana y siempre y que damos la vida por ti. Piensa en tu madre, como se aporrea por ti, sufre por ti, se desvela por ti, llora por ti, se muere por ti.
Además, me tienes a mí, que jamás te he fallado, puedo ser enojón, gritón, pero siempre estoy cuando me buscas, me hablas, me confías tus cosas, te aconsejo, te digo lo bueno y lo malo que te va a pasar. Sé que no soy el mejor papá del mundo, pero trato de ser comprensivo, trato de estar atento a tus penas y consolarte, pero mucho se me escapa, porque no soy el mejor.
Que tremenda misión nos pone Dios al hacernos papás, de criar buenas hijas, de sostener una familia unida aunque a veces por cosas del destino los padres debemos separarnos, pero nunca te hemos dejado sola, que eres lo más amado que nos envió el Señor, y eso nunca lo hemos hecho, siempre a tu lado, en las buenas y en las malas, sufriendo, llorando, gritándole a Dios que nos ilumine para poder sacarte de ese terrible túnel en el cual estás viviendo.
Hija, te amo tanto que estoy dispuesto a dar mi vida por ti, sólo dime qué quieres y lo haré, si soy un estorbo en tu vida, sólo dímelo, si ya no me necesitas sólo dímelo, si no me amas sólo dímelo y no estaré, y no va ser porque yo no te necesite, sino porque mi amor es tan grande que lo único que quiero es que tú seas feliz, no importando mi felicidad. Vivo sólo por ti, mi felicidad eres tú, mi camino a la paz eres tú, mi alegría y la razón de vivir eres tú.
Belén, el “Mal” viene envuelto en tonos de colores, todo lindo, lleno de luces y un camino amplio que aparentemente te vislumbra de cosas maravillosas, fáciles de tomar, fáciles de seguir, más todo es una mentira, porque te acerca a la destrucción total de tu vida y de las personas que te aman, no te encandiles por las luces, más cierra tus ojitos y toma el verdadero camino, que no es fácil, es angosto lleno de espinas que te causarán daño, pero sigue por él, porque en él encontrarás al final, la dicha y la alegría que tanto buscas y no encuentras.
Estoy trabajando, es muy tarde, pero desde acá estoy velando tu sueño, para cuando despiertes, más todo esto haya sido sólo un mal sueño, una pesadilla y mañana con un sol radiante, un día lleno de esperanzas vuelvas a ser la niña que siempre fuiste, una niña llena de amor, alegría, traviesa, pero hermosa y buena hija.
Recuerda lo que te dije un día, “yo soy tu puente sobre aguas turbulentas”, dame tu mano para ayudarte a cruzar de tus atormentados días de juventud, que no sabes dónde estás y tampoco adónde vas, déjame coger tu mano y cruzar juntos las turbulentas aguas que tanto dolor y daño están causando en ti, aún es tiempo, aún se puede, no es tarde, sólo di que quieres cruzarlo, que ya estás cansada de tanto dolor y soledad, más esa soledad es sólo tuya, porque me tienes a mí, a tu madre a toda una familia que está preocupada por ti.
Y lo lograremos, dejaremos todo eso en el pasado y empezaremos otra vida, como la que teníamos antes de que fueras creciendo, volverás a tomar el rumbo perdido junto a nosotros, tus padres, que tanto te amamos.
Hija, el camino a una vida plena nunca ha sido fácil, todo lo contrario está llena de penas, angustias, desilusiones, tanto en lo sentimental como en lo cotidiano, me refiero a que entregamos mucho a los que creemos “amigos”, y nos defraudan rápidamente porque no son tal, (hoy te dejaron botada en la calle a las 12 de la noche).
Las amigas de verdad se les reconocen por la lealtad, por el amor, por su condicionalidad a nosotros y que siempre nos llevarán por el buen sendero de la vida y estos se cultivan con el tiempo y la honestidad. Más quienes nunca te defraudarán, somos nosotros, tus padres que siempre estaremos contigo, amándote, regaloneándote, pero también regañándote cuando te desvías del camino correcto, eso es amor, saber cuándo hay que decirte las cosas malas que estás haciendo, para que vuelvas a enfilar por el buen camino de la verdad, de la vida armónica que todos queremos para ti.
Son ya las 3 de la mañana, y sigo pensando en ti, en lo mal que lo estás pasando, y sufro tanto por eso, que mi corazón está a punto de estallar de pena, de angustia, la verdad es que no sé cómo me salen las palabras, estoy tan agobiado por tu situación, que me dan ganas de gritarle a Dios que esto se termine, y si tiene que castigar a alguien, que ese sea yo, porque no considero justo que tú estés pasando esto hija, más yo debería pagar y no tú, por no haber sabido como guiarte en tu pequeña y corta vida.
Más me pregunto, ¿Por qué Dios no me dio la sabiduría y la inteligencia para poder comprenderte antes de que cayeras a este mundo lleno de amarguras y soledad que has tenido que vivir? Tú hija no eres la culpable de todo lo que está aconteciendo, tú eres víctima de una sociedad dañada por la maldad, y que te ha rodeado desde hace algún tiempo.
Son más de las 5 a. m., no he comido desde hace 16 horas, me siento débil y cansado, pero así puedo tener la mente abierta para poder escribirte, lo mismo que te he dicho antes, pero está carta no se volará con el viento, como las palabras.
Con amor a mi hija Belén