Me duele tanto aceptar que aquel amor que alguna vez hubo entre nosotros hoy se murió.
Es doloroso ver cómo me tratas tú delante de la gente sin importarte un poco lo que mi corazón siente, me has dicho tantas veces que a ti te da igual, que si en verdad te quiero me tengo que aguantar; pero el dolor es fuerte y ya no puedo más.
Hoy yo me siento sola en este cuarto oscuro, donde el amor no existe, sólo la soledad, quiero salir corriendo de este pozo profundo, pero al intentar salir siento que caigo lento y entonces más me hundo.
Cuánto he pedido a Dios cada que cae la noche a que me ayude pronto con este sufrimiento, porque me siento triste y a veces ya sin ganas, para seguir aquí he deseado mi muerte y no puedo morir; ya para mí no existe el cielo ni la Luna, y las estrellas ya dejaron de brillar.
