En esa reunión tan discorde,
sin saber cómo ni por qué,
la casualidad en nosotras entró
y de repente todo comenzó.
Iban pasando los días y
nuestra gran alegría
iba confortando nuestra amistad
que tendría un final sin igual.
Ha pasado el tiempo y
todo ha transcurrido,
junto al ruido del río,
que ha callado el correr del viento.
Gracias a eso hoy te conozco
más desconozco,
los defectos que tienes.
Te querré por siempre.
