Al despertar en la mañana
dile que mi sol no salió.
Sigo viviendo en la cabaña
donde el dolor se estacionó.
Cuando hables con él sobre mí
dile el amor se ha congelado,
que el grito me llegó a abrir
las consecuencias del pecado.
Cuando tengas sus ojos cerca
dile la maldad me atrapó.
Sucumbió el caos, alerta,
marcada después de su adiós.
Cuando tus manos te sorprendan
dile mi piel se quebrantó.
Que mi nostalgia lleva a cuestas
los recuerdos que me estampó.
Cuando él te diga: “Te extraño”
dile le mando esa oración.
No seré víctima de engaño,
no interferir entre los dos.
Él era mi novios de hace años,
decidió prestarte atención.
Tú, mi amiga, me hiciste daño…
¡Con tiempo será un favor!.
