Ay soledad...
Tú que eres amarga y dulce a la vez
Dime cómo has hecho para estar a mi lado otra vez...
Explícame el motivo de tu visita ahora.
Será el frío de mi corazón que te atrajo,
O sería la densa oscuridad de mis días,
Háblame…
Porque te quedas callada,
Porque te ocultas en medio de este inmenso frío mío...
¿Acaso me persigues?
O es que parezco imán que siempre paro atrayéndote hacia mí.
Recuerdas aquellos momentos en que solíamos estar juntos tú y yo,
Siempre me acompañaste en esas largas noches de frío y lluvia
Acompañada de niebla y oscuridad…
Sí, todo estaba bien entre los dos, hasta que llegó ella,
Si ella,
Un pedacito de luz que fue iluminando mi mundo de a poco hasta que logró sacarte de mi vida,
Todo andaba bien entre los dos,
Hasta que como una rosa cualquiera fue marchitándose de a poco,
Hasta la caída del último pétalo...
¿Será que no supe cuidarla?
O será que le he pedido demasiado,
No la culpo, no supe valorarla y mucho menos cuidarla...
Ahora sé que no merezco su compañía,
No soy digno de ella...
Y ahora estás tu aquí de nuevo, tocando mi puerta,
Parece que fuimos hechos el uno para el otro…
Gracias por brindarme tu tiempo,
Tú siempre aquí presente acompañándome
Entre frío y lluvia en soledad.
Solo hazme un favor, ya no toques el timbre,
Ni golpees con fuerza la puerta porque ya oí tus pasos acercándose,
Más bien entra y ponte cómoda,
Ya conoces el lugar…
