Cómo me gustaría construir una máquina capaz de descubrir
la fórmula para calcular el camino más corto a tu corazón,
a tus sentimientos y a tu alma…
porque hasta hoy, yo no he podido encontrar ninguna fórmula
universalmente válida para lograr la conquista de tu amor.
El descubrimiento de las delicias femeninas que escondes
requiere más que sólo ciencia:
es el reto en lógica simbólica de encontrar un algoritmo general
para descifrar esa parte de ti y conocer íntimamente hasta
el último de tus deseos.
Y eso te convierte en una mujer especial por la que ningún
esfuerzo está de más:
una hermosa mujer por la que vale la pena esforzarse,
porque la recompensa es inmensamente grande.
El camino ha sido largo, muy largo…
¡pero he disfrutado tanto con cada paso andado!
Y he avanzado tanto como tu decoro y tu reserva
me han permitido.
Pero así me enamoré de ti y no quiero que cambies;
me gustas tal y como eres: con esa delicia que tienes
por voz, con la que acaricias mi sentido de ternura,
más que mi sentido del oído… convirtiéndome cada
día en un hombre más y más enamorado.
He caminado mucho y estoy dispuesto a seguir caminando;
quizá el sol tendrá que salir muchas veces más antes de que
logre llegar a la meta de mis sueños:
ese lugar privado de tu intimidad donde sólo pueden llegar
las personas especiales y plenamente autorizadas.
Y yo seguiré el camino de feromonas que vas sembrando
a tu paso y con el que siempre me has guiado…
hasta que logres vencer tus miedos y tu entscheidungsproblem:
tu “problema de decisión”.
