Quisiera apagar el Sol
para amarte en el frío de la sombra
que el recuerdo nos pegue en la conciencia
y encerrar la historia en un festejo.
Me rendiría en un enorme abrazo
para profesarte mi cariño,
y cuando aparezca la noche y las estrellas
y sientas la indiferencia de la soledad,
y no aparezca nada que apacigüe tu dolor
podría abrazarte durante un millón de años
para hacerte sentir mi fervor.
Por ti soportaría la tortura más terrible,
iría caminando hasta la estrella más distante
no hay nada que yo no haría
para hacerte sentir mi devoción.
Es posible que te encuentre en mi sueño,
entiende que invariablemente termino repatriando hacia ti.
desde que te conozco estás siempre a mi vera.
es probable que te encuentre en mis andares,
estarás sonriente
es probable que te abrace y te ofrezca todo lo que tengo
en canje a tu utopía
no hay duda alguna: Eres lo mejor que me ha pasado.
Ahora estoy cansado de sobrevivir
me pondré la mortaja y echaré a volar;
Libre, volaré hacia el olvido
como el ave que escapó del frío intenso
como el viento que acumula mi lamento.
A veces me abate el cansancio,
y me dan ganas de tirar la toalla
o de quedarme dormido eternamente,
para soñar la victoria, en afiches de colores.
A veces me siento al borde del colapso,
con ganas de guardar las alas en la vieja mochila
y cerrar los ojos a la vida.
Por eso me acobijo en las alas del recuerdo
me paro en medio del cansancio
y voy recogiendo, uno a uno,
los instantes de tu gloria.
Me marcharé cantando una canción,
de esas que golpean la conciencia para alimentarla a golpes.
Unas noches después las estrellas iluminarán los recuerdos
y una lágrima adornará los rocíos
porque lo amado nunca se olvida
y parece que echa raíces profundas.
