Soy Padre de un jovencito afectado de Parálisis Cerebral, él nació con esta enfermedad, grave por cierto, pues afecta al 99,9% de su capacidad física (esta enfermedad no permite que la persona pueda mantenerse en pie, ni pueda coordinar algún tipo de movimiento); aunque afecta notablemente también a su intelecto y por consecuencia a la manera de expresarse.
Por esta e innumerables razones más, la persona portadora de esta enfermedad, lamentablemente, mientras viva, dependerá de alguien a su lado para que pueda realizar sus más elementales necesidades diarias, como son: comer, lavarse, vestirse, en fin, todas las cosas que una persona de corta edad realizaría sin ningún problema.
Hago este preámbulo para concienciar a todas las personas que lean este artículo, y a la sociedad en general; para que tengan no pena de ellos, pero si un poquito de humanidad. La ayuda consistiría en aunar esfuerzos para así poder eliminar las tan temidas barreras arquitectónicas que existen en nuestros pueblos, ciudades, edificios públicos, escuelas, colegios, etc.
Por eso, me aventuro a decir que hagan conciencia en las Facultades de Ingeniería Civil, en Arquitectura; para que se logre implementar una Materia que enfoque este serísimo problema y ayude a las personas que por capricho de la vida, tendrán que vivir atados a una silla de ruedas. Hago un llamado comedidamente también a las Entidades Públicas y Privadas para que se unan a esta iniciativa a favor de miembros (enfermos) de una sociedad indiferente ante el sufrimiento de quienes padecen ésta y otras enfermedades invalidantes.
Seguramente, nadie está exento de que en sus familias surjan este tipo de enfermedades, yo deseo que esto no suceda, pero si ocurriera, al menos sabremos que la sociedad que nos rodea, está con nosotros, ayudando a dar vida a nuestros seres queridos, ayudándonos a darles una vida digna, quitando estas barreras porque solo así, ellos y nuestras familias, sentirán que estamos vivos y que aún en la desgracia, son (somos) parte también, de ustedes (sociedad).
