El día de tu partida acepté la realidad que tu amor por mí había muerto, no derramé ninguna lágrima porque vi felicidad en tu mirada, esa fue mi forma de mostrarte cuánto te amaba, dejándote libre sin pensar en los amargos días que tendría que pasar. Al marcharte me destrozaste la vida, tuve que pasar noches tenebrosas llorando en silencio, debería odiarte y maldecirte por tanto daño que me hiciste; no puedo, porque hasta siempre seguirás impregnada en mi corazón, hoy sólo eres un recuerdo, una página más en el libro de mi vida. Eres lo más hermoso que me pudo pasar, hoy sólo me queda decirte "adiós, amor, hasta siempre".
