En el mar de tus ojos; más allá de tus miradas, observo un desencanto de mareas apagadas.
Interpreto en tus miradas el dolor en lejanía, cuando en el alba un barco en estribor se marchaba.
Tú alelada y aletargada, tus manos inconscientes se extendían como tentáculos de pulpos que me llamaban; y yo, obnubilado en el carajo te miraba, te musitaba, te idolatraba, y luchaba mentalmente en contra de la maquinada; y cuando las leguas nos alejaban; más allá de ti y de mí: nos unía la incomunicación humana.
