Me miro escuálido al espejo
y no me reconozco.
Serán los vidrios
de esta íntima pena,
Marcando lacerantes huellas
en túmulos vacíos.
Entrañas áridas
dejó su aroma vagando
en la extensión de los rastrojos.
Escrudiñaré con paciente tiempo
esta cuestión vacua
que se expande equipada
de acíbares que llevo dentro.
