Se siente el frío en esta noche, y ella misma se da cuenta de mi gran pesar, mi mente divaga por todos los rincones, ni yo mismo me reconozco. Busco el cobijo en su mirada pero no la encuentro, únicamente hay obscuridad.
El frío agobia mi ya maltrecho corazón, el cual pide compasión porque tal vez ya no resista este abandono, esta indiferencia.
Solamente la noche ve mi sufrir, oye mi llanto y siente mis lágrimas. El frío me abraza y me consuela para que mi corazón se convierta en hielo y no sufra, ya que se da cuenta de mi desgracia.
Una luz entra por la ventana, me asomo y la luna en su máximo esplendor es testigo de mi dolor, pero todo es en vano. Oigo al viento que me dice que me calme, que me olvide de todo y de todos.
No puedo, pido perdón por los pesares que hice pasar, por los malos momentos que ocasioné. Por todo lo soberbio que fui. Perdón por todo... Si por todo.
Frío tócame, viento llévame, noche cobíjame, dios mío perdóname.
