Cuando fue que se nos olvidó mirarnos,
en que momento las palabras se separaron de nuestras voces,
¿Por qué ahora tenerte es sentir que no estás?
Empezó nuevamente el silencio de la noche,
tus ojos me vuelven a esquivar,
mis manos intentan buscar algún descuido de tu piel,
pero es inútil,
al intentarlo sólo recuerdo que te vas.
Poco a poco va desapareciendo tu aroma,
el sabor de aquel beso,
el mismo que ya ha muerto.
Las eternas noches que cobijaron nuestros cuerpos,
De vez en cuando aparecen en alguno de mis sueños,
Aquellos que eran tuyos... Pero ya todo acabó.
No tienes que sacrificarte, no mueras por mí,
He perdido la cuenta de las veces que he muerto en este día,
esta historia sabe a fin.
No existe placer más grande que despertar a tus labios dormidos,
y sentir tus manos enredadas en las mías, pero así como he vivido para amarte,
hoy me tengo que alejar. Quisiera conservar los momentos que vivimos, hablar no ayudaría, evitemos llorar.
Te concedo la libertad a la que renunciamos un día, dejo abierto el mundo para ti,
quizás recuerdes aún tu sonrisa, y tus caricias recuperen su tacto. Mentiría al decirte que sé cuando fue la última vez que te lo dije,
pero esta ocasión es la mejor excusa para hacerlo,
te amo,
porque sé que aún es así, tal vez no volvamos a vernos,
y sí así fuera te lo vuelvo a repetir, te amo,
aunque este sea nuestro fin.
