La sal abandonada a perpetuidad sobre las cuerdas de la soledad aun humea aforismos leves. Aguardiente para las notas declaradas cicatrices en el devenir. Silencioso, ni crimen confeso ni brote en tierra yerma. Más pesada la rima del temblor del agua al pisar los océanos en los cordones de las calles. Esperando el oxígeno a que lo profanemos, mas muerta la tormenta carente de nostalgia.
