Últimamente no puedo dormir bien... Me siento en la cama y lo único que veo es el recuerdo, de todo lo bueno que alguna vez fue. La oscuridad domina mi habitación... Lo único que se ilumina es ese viejo ropero, donde guardo recuerdos, fotos y misterios... Lanzo una lágrima a la noche, y una palabra a la luna, mi fiel compañera en este sufrir... Todo parece tan distante, las risas, palabras y miradas... Los suspiros, que alguna vez dejaste de tu alma escapar.
Miro una vez más tu retrato... En mi mente repito sin cesar un deseo que sé que nunca se hará realidad... Siento la soledad más cerca que nunca, el miedo me consume, vivo en un invierno eterno... Me siento débil, indefensa, como una hoja a la deriva. He perdido toda esperanza... Sé que no volverás. Nuestro último adiós, pasa ante mis ojos una y otra vez... las lágrimas, los lamentos, el dolor. Desde que te fuiste, esa es mi nueva rutina, el frío, la Luna, lágrimas, recuerdos, fotografías vacías... Soledad.
Estando sola a la luz de la luna, vagas fantasías de que vuelvas, merodean mi mente. Es tanto mi afán por no dejarte ir, que he llegado a creer que estás del otro lado de mi puerta, buscando las palabras perfectas para pedirme perdón, Pero abro la puerta, y lo único que logro ver, es el amanecer de un día más. La oscuridad de la noche se ha ido, y yo no he logrado dormir, una noche más sufriendo en tu recuerdo…
No sé cuánto tiempo más podré seguir así, trasnocho lamentando tu partida, me torturo buscando respuestas que sé que nunca llegarán, y me lastimo, deseando que regreses.
Me he vuelto masoquista, tu recuerdo me lastima, y aun así, sigo sin poder dejarte ir, de mí, de mi corazón, de mi mente, de mis palabras, de mis noches. Estoy enferma, enferma de amor, mi mayor síntoma es este insomnio, por tu recuerdo estoy muriendo.Una noche más llega, la Luna aparece de nuevo en el cielo estrellado, intentaré dormir una vez más aunque sé que será inútil… La historia se repite, la misma tormenta de extrañarte. Los días pasan, y con ellos las noches, y yo, sigo aquí, con este síndrome incurable de no poderte olvidar, el amanecer de un día más, la oscuridad de la noche se ha ido y yo... No he logrado dormir, una noche más sufriendo en tu recuerdo...
Colaboración de Ana
México
