Días enteros por el mundo vagué en busca de un corazón que a mi alma complementara llenándola de dicha amor y pasión.
Incontables fueron los tropiezos que viví, las desazones que experimenté y que a mi alma hicieron sumergirse en un inmenso sufrir.
Ningún remedio podía hallar, poco a poco mi corazón se desplomaba en su eterno pregonar, en sus gritos de dolor y en su incontenible sed de amar.
Olas de agonía se estrellaban en mi pecho dejándome a su paso heridas muy profundas y difíciles de sanar.
Repentinamente todo cambió, sin esperarlo el amor por fin después de tanto a mi puerta regresó, y sin reserva alguna le ofrecí mi corazón.
Ahora la felicidad me embiste de forma avasalladora, toda la agonía que alguna vez padecí ha quedado en el olvido, le doy gracias al Señor por haberte conocido.
Se lo dedique a la chica que en este momento es dueña de mi corazón Dinora
Colaboración de
Romantico3082
México
