Auca del lejano horizonte salvaje y hostil,
que se compromete día a día
con el cumplimiento del deber de su vida,
a pesar de que su cuidado sea sutil.
Volando a la par del cielo, golpes fuertes,
acarician el más áspero suelo americano
dejando en él, huellas invisibles de esperanza y pista.
Su celases, tan prepotente y promiscua como,
una fiera enardecida hace hasta que el más sabio
se le complique la búsqueda en acecho
para sus crías jóvenes y activas.
Palpitando cada paso, cada engaño;
son objetos simples de su eficacia,
en terminación de su trampa,
concebidos, bajo colaboración de su pensamiento,
por la proeza…
La vida de ellos, es interactiva, divertida,
y casi siempre a la defensiva
con tan sólo ver a sus pichones,
triunfando en el largo camino del mañana,
poseída por la intriga,
que divinamente es un enigma,
que sólo dios cosechará y sabrá en toda su bondad
durante la vida de ellos en toda la eternidad.
Lo hice, a causa de que soy, fanático de las aves.
Colaboración de
Julio
Argentina
