En la Tierra, Dios creó a la mujer perfecta,
de ser fuerte, pero a la vez débil y frágil.
Mujer con gran poder y ternura en sus manos,
que cuando estamos tristes,
sus palabras nos animan el alma
Y cuando estamos en llanto, sus caricias nos silencian.
En la Tierra, la mujer tiene algo de Dios,
sufre por su hijo aún cuando niño, joven y adulto.
Ésta mujer que al ser madre,
en su juventud tiene la sabiduría de una anciana.
En su vejez tiene el poder de una fiera,
y en su agonía tiene el cimiento y fortaleza de un roble.
Madre, que por ese don que Dios te dio
con tu riqueza darías todo,
por no sufrir en alma y corazón.
Madre, que con tu gran fortaleza
te quiebras al escuchar el llanto de un niño,
pero cuando eres débil te revistes con la bravura de un león.
Madre que cuando estuviste viva no supimos valorarte,
pero cuando ya estas muerta, al lado de Dios,
daríamos todo por tener de ti una sonrisa,
daríamos todo por mirarte un instante,
daríamos todo por recibir de ti un abrazo.
Porque a tu lado, madrecita,
todas las penas y dolores se alivian.
Dedicado a mi madrecita que está en el cielo:
Hermelinda Sotomayor Roncalla.
Tu hijo: Pedro Guillermo Manrique Sotomayor.
Colaboración de Perikito
Perú
