Si la dulzura buscara su origen,
si el amor lo propio hiciera...
el sentido profundo
que sus definiciones encierran,
madre ¡Cuán precioso lo llevas!
¡Qué dicha el sentir sin fin,
de guardar cuando niño
y en la madurez esbelta, en los años viejos…
Y en los postreros días, un pedazo de tu ser
-primoroso carmín- asido en el umbral
de mis horas primeras!
¡Qué alegría el tener conciencia
de llorar con tus lágrimas y tristezas;
de vivir con el radiante brillo,
de tu sencilla alegría
y tu imagen serena!
¡Qué hermoso entregarme
uno a uno a tus consejos
y luego, sin dejar de venerarte,
poco a poco despojarme
de tu protección materna!
En tu día de mayo,
que con tu amor lo llenas:
Tras recorrer la mejilla
de primavera eterna,
tras palpar la sonrisa,
de hermosura tierna,
mostrarte en un rojo clavel
mis sentimientos
- que sus pétalos expresan
esparciendo vivaces
tu dulzura bella -
Y en el rojo color de la flor,
mi corazón que en tus manos se entrega,
que se junta con el fuego de tu amor,
sin alcanzarlo siquiera...
en su magnífica grandeza.
Colaboración de
Roberto León Ruiz
Ecuador
