En un mundo de soledad siempre he vivido
donde mi compañía ha sido sólo mi sombra,
en el cual sólo un simple vagabundo he sido
y donde mi mano derecha ha sido la tristeza.
Mi charlar es únicamente con la melancolía
y el escuchar todos los sonidos del viento,
sólo tengo de propiedad una simple estrella
que se la he robado sin piedad al cielo.
Me techo es el bello firmamento estrellado
y mi cobijo es la gran noche oscura,
porque de todos los otros he sido olvidado
camino por el mundo sin pena y con holgura.
Los recuerdos son y serán mi único consuelo
aunque para recordar deba abrir una herida,
porque de lo que tenía es lo que ahora tengo
y no moriré porque nunca tuve yo una vida.
Colaboración de Arturoyon
México
