Ojalá escucharas lo que mi corazón trata de decirte, estos latidos iguales al de un tambor. Dale un minuto para entenderlos y verás, amor, que no ha sido mi intención, perderme en este nuevo amanecer de mi ilusión.
Sabrás entonces, con lo poco que te digo, que la vida me ha bendecido, que me bastó ese minuto al verte aquella tarde, y como te digo que se me perdió la razón, entonces me propuse a conquistar por entero el mundo a tu favor.
(Comienza el duelo de mi desventura)
Y mira lo que me vengo a enterar, aunque yo lleve este secreto de ti y tenga que ocultar, este corazón debo de cerrar, me duele saber que jamás tendré la suave brisa de tu querer, me duele saber que amas a otra mujer. Y son estos momentos que la vida es injusta, te me presentas con el mirar tuyo, con esos ojitos color miel, con la magia que llevas al sonreír y me dura hasta el alba que no he de recibir.
Y para olvidarte, pero dime ¿cómo olvidarte?, ¿cómo desaparecer el cosquilleo en todo el cuerpo?, ¿cómo pretendes que llene este vacío?,
Ya que todo lo que sienta está destinado al olvido, ni en mis lágrimas puedo sufrir porque todo se ha perdido, y a donde vaya, mis horizontes serán los mismos, el ocaso me hará sentir que sigues aquí, adentro conmigo, y entenderé entonces que moriré aromas de ti y sueños que nunca dejaron de existir.
Colaboración de
Lo
Perú
