Me siento mal, sola, triste, abandonada.
Me da un miedo terrible el futuro, siento que la ansiedad me puede, que se apodera de mí sin yo desearlo, por ejemplo me dan pinchazos en el corazón o apenas puedo respirar. Trato de calmarme, relajarme, no agobiarme, pero resulta muy duro. Se apodera de mi cuerpo y tengo que hacer mi mejor esfuerzo para librarme de ella; no siempre lo consigo.
Eso resulta frustrante. No entiendo que está mal conmigo, ¿por qué tiene que reaccionar mi cuerpo así y desestabilizarme sin que yo lo quiera?
No lo comprendo. Muchas veces no me pasa nada específico para producirme ansiedad, llega a mí sin más como el agua de un río que finalmente desemboca en el mar.
Busco una solución, una explicación concreta, algo que me ayude pero no lo encuentro y no sé qué hacer.
Me siento perdida, a la deriva cual barco dejado a su suerte tras una fuerte tormenta. No sé si las cosas me saldrán bien. Trato de pensar que sí, de empujarme a mí y no permitir que la tristeza y los malos pensamientos me engullan. Pero ese miedo e incertidumbre sigue latente en mi mente, saliendo a flote de vez en cuando y provocandome un gran vacío existencial.
No le encuentro sentido a la vida, a mis metas, me veo fracasando una y otra vez.
