El grupo social más básico e importante, es la familia. Ésta última, crea los firmes cimientos que son imprescindibles para el desarrollo pleno de cada uno de sus integrantes, ya que éstos, serán el fiel reflejo de sus progenitores en el futuro.
Las numerosas familias en riesgo social, impregnadas de violencia y maltratos, afectaran considerablemente a los individuos que la conforman, convirtiéndolos tal vez, en personas con baja autoestima, inseguros, irritables y en muchos casos altamente agresivos, con muy poca tolerancia a la frustración, anidando en sus corazones mucho odio, dolor, y tristeza; acompañados de numerosos cambios de personalidad y desequilibrios emocionales.
A pesar de eso, existen casos en que el individuo aunque haya pertenecido a una familia mal constituida, gracias a su gran fortaleza y superación personal, logre tener un espacio en la sociedad sin mayores complicaciones. La familia es algo que no podemos elegir, solo se nos presenta, ya sea con apariencia de bendición o desastre. Por lo tanto, debemos aceptarla de la forma que sea. Lo realmente importante, es procurar en convertirnos en hombres de bien, con buenos principios morales y éticos.
Aun así, el núcleo familiar debe estar preparado para el momento en que cada uno de sus integrantes sea abatido por el oscuro telón de la muerte. Uno a uno irán desapareciendo en el camino. Seres queridos y amados que abandonan esta vida, dejarán una profunda huella de tristeza en nuestros frágiles corazones. De todas formas, la vida continúa su curso para quienes siguen en pie, guardando firmes en su memoria los momentos más bellos y felices de los que ya partieron.
Para que el día de mañana, en el momento que cerremos definitivamente los ojos para entregarnos al sueño eterno, podamos encontrarnos con padres y hermanos, en la bella morada del creador y podamos estrecharnos en un infinito abrazo, envueltos tal vez por la energía cósmica del amor.
Colaboración de El ultimo filósofo
Chile
