La mañana acrecentó la percepción de la brisa con su humedad sobre nuestras pieles. Tardía la incertidumbre que tomo lugar hacia este lugar, perdido en la lejanía de las peores memorias. El camino retomó su tacto hacia el eco de la amplia habitación fondeada con la ventana, que al mirar por ella muestra el inicio del cielo vestido de gris con las nubes apunto de recostarse sobre el verde de los pastizales que aparentan ser eternos, pero terminan cuando la eternidad los alcanza.
Colaboración de Cris
México
