A veces encontramos motivos para sentir. Sentir es estar vivo, aunque la vida no se sienta. Sí la ves rozar tu cuerpo, pasar despacio y sin prisa, colmándote de mil vivencias, la mayoría absurdas como la vida misma triste, y llena de soledad acompañada enrevesada, oscura e insegura de sueños pasajeros en las nubes lejanos, y a tu lado cómplices de tus fantasías. La vida es triste, aún siendo feliz la queremos y nos aburre, la disfrutamos y nos hace daño, se la adora, se la añora y poco a poco se nos va. Miramos hacia atrás y falta vida, creemos que corre y se escapa, la vida es más que estar vivo.
Colaboración de Carlos de Caso
España
