Un apasionado y dulce nuevo amor
toca las puertas de mi alma,
yo que he olvidado el sabor de los besos
había perdido la esperanza,
pero gracias a Dios, que todo lo cura
el tiempo y la distancia.
Eso sí, antes de abrir de nuevo la puerta
caminaré cerca de tu casa,
para decirte adiós, esta vez para siempre,
con un nudo en la garganta,
adiós a los fuertes besos que nos dimos,
al sabor de tu piel y tu fragancia
adiós a tu risa y tus graciosos gestos
adiós a la música de tus palabras...
y al acordarme de ti derramaré en silencio,
una última lágrima.
