Es curioso como algunas veces la regadera suele ser tu mejor amiga... no puedes hablar pero si piensas todo lo que sientes y en todo lo que te pasa que realmente no necesitas desahogarte con alguien porque lo haces contigo misma.
Es difícil dejarme sentir lo que en realidad siento; pero es tan necesario que cuando lo hago es lo más confuso del mundo porque siento que el corazón se me deshace pero al mismo tiempo me siento aliviada de poder sentir lo que siento y no lo que quiero creer que siento.
No soy feliz, no en este momento de mi vida; tengo días que regresé a casa y no me siento como antes, ahora regresé y parece que es sin un esposo y sin eso, este hogar no es un hogar. Es como si estuviera solo de vacaciones con una persona que realmente quiero pero no sé si es mi pareja, lejos de Guadalajara y sabiendo que en cualquier momento llegará la hora de volver a casa.
Es lo más triste que he sentido...
Es lo más sola que me he sentido...
Es el fin de mi relación con el hombre que más amo en el mundo, o al menos así me siento...
QUE QUISIERA YO?
Yo quisiera tener una relación tan estable que nada nos afectara, que todos los problemas externos no sean más que eso, que no se vuelvan motivo de pleito y de pasar noches peleados y días llenos de gritos y ofensas.
Quisiera que mi esposo le diera prioridad a lo que yo siento y no a su mamá, como fue en este enorme problema y en muchos otros.
Quisiera que mi esposo fuera menos grosero, frío y seco, que se permitiera ser más sensible.
Quisiera más apoyo de su parte y quisiera ser YO su prioridad, porque cuando he hablado con él de sus prioridades, el siempre habla de crecimiento personal y laboral, quizá yo estoy mal pero para mí la prioridad número uno en mi vida, es mi matrimonio... creo que ya después entra todo lo demás.
Creo que lo peor es que disfruto más mis noches que mis días, porque en las noches, ya que él está dormido no hay más peleas ni gritos, como ya está dormido puedo abrazarlo y él me abraza y creo que no se da cuenta; solo pienso hasta donde me permitiría el tiempo pensarlo a solas
antes de que el amanecer me robe ese aliento.
Su último aliento cerca del mío porque la noche es tan corta, que a la mañana siguiente todo vuelve a la normalidad y ni los buenos días me da.
Hoy por la mañana después de mi regadera me puse a escribir otra vez lo que siento, a mi lado tengo a quien siento que es mi única compañera en este momento, pero por más que le platique solo me ve con sus ojitos cariñosos y me mueve su colita... no sé si soy egoísta pero sigo sintiéndome sola.
Escribir ha sido un gran alivio, pero ha sido un alivio en una muuuuy pequeña parte de mi, ya no tengo todo en mi cabeza por ningún lado pero saliendo de esta pequeña burbuja donde estamos mi compañera de cuatro patas, mi teléfono y yo... todo sigue igual.