Ese ayer que se fue ese ayer de los dos
perdido entre las sombras
tu corazón y el mío,
van reclamando espacio
cual gota de rocío
donde beber del agua
prohibida cual abismo,
que encierran esperanzas
tu corazón y el mío.
Ese ayer que fue
envuelto entre quimeras,
que sorprende al presente
pero que no se aleja
que suspira en silencio,
como la primavera.
Cuando brotan sus flores
para lucir más bella,
sucumbir en la pena
su agonía pasajera.
Ese ayer que se fue
pero que no regresa
pero que no se olvida,
aunque tú no lo sepas
porque vive escondido
en un rincón silente
para quedar dormido hasta que lo despiertes,
hilando entre las sombras
hasta quedar inerte.
